
Podemos pensar en la IA como un motor increíblemente potente, con un acelerador brutal que puede procesar información a una velocidad imposible de imaginar. Pero, un motor no tiene dirección, no tiene propósito, no tiene visión. Esta parte, la de sostener el volante y decidir hacia donde vamos, sigue siendo responsabilidad de quienes lideran equipos u organizaciones.
La Inteligencia Artificial se ha convertido en esencial. Actualmente, los líderes más innovadores están integrando la IA en su trabajo diario, para analizar, decidir y dirigir de una manera distinta. Para citar solo un ejemplo, Marc Benioff, CEO de Salesforce, ha declarado que desde hace tres años utiliza la IA todos los días en su trabajo.
Observamos además a líderes que han desarrollado una mentalidad “AI First” interactuando con la IA en toda acción estratégica, táctica u operativa. El enfoque “AI First” implica pasar de ver a la IA como una herramienta a integrarla como un elemento neurálgico del trabajo ejecutivo. Un líder AI First inicia cada desafío planteando preguntas a la IA y estructurando ideas junto a ella, para obtener valiosas alternativas antes de actuar.
La productividad hoy depende en gran medida del cómo hayamos integrado la IA en nuestros flujos de trabajo. Un líder AI First no redacta reportes desde cero, no resume manualmente documentos, no empieza en blanco una presentación. Lo que hace es apoyar dichas tareas en herramientas tales como ChatGPT, Gemini, Copilot, NotebookLM, o incluso en asistentes o agentes de IA especializados.
Un líder AI First es aquel que ha desarrollado la habilidad de comunicarse con la IA con precisión, formulando instrucciones claras, así como preguntas y devoluciones iterativas valiosas. Esta interacción continua convierte a la IA en un colaborador eficaz, capaz de entender, proponer y refinar. Así, tareas complejas se resuelven con gran rapidez, con menor esfuerzo operativo y con una mejora tangible en la calidad de los resultados.
Una de las ventajas menos visibles, pero más poderosas, se encuentran utilizando a la IA como un socio de pensamiento estratégico. Me refiero a dialogar con la IA, para realizar un análisis exhaustivo y entender mejor un problema, identificar patrones ocultos o explorar posibles nuevos caminos. Esto, que también significa utilizar a la IA en modo Co-Thinker, facilita a un líder a enfrentar escenarios complejos con mayor claridad y profundidad.
Por ejemplo, ante una reunión con un cliente complicado, interactuando con la IA se puede anticipar objeciones y ensayar posibles respuestas. O, también es posible clarificar y estructurar mejor las propuestas presentadas por equipos internos. Incluso, ante una decisión sensible como es reorganizar funciones, es posible evaluar riesgos y analizar escenarios alternativos antes de actuar.
Un líder AI First no busca respuestas únicas, lo que busca es ampliar su marco de comprensión. Este enfoque implica desafiar nuestras suposiciones iniciales, así como identificar aspectos que puedan estar pasando desapercibidos. Un líder AI First reconoce que este proceso de reflexión con la IA como “sparring partner” o en modo Co-Thinker, eleva el nivel del pensamiento estratégico.
Un líder AI First también es quien fomenta una nueva cultura organizacional, que premia la experimentación, que valora el uso consciente de la tecnología, y que invita a todos a pensar en cómo la IA puede potenciar su trabajo. No se trata de imponer herramientas, se trata de habilitar nuevas formas de crear valor.
Por otro lado, un líder AI First no solo impulsa el uso estratégico de la IA, también pone a las personas en el centro del cambio. Promueve el desarrollo de habilidades, crea espacios para aprender haciendo y empodera a cada integrante de su equipo para que transforme su forma de trabajar.
Vivimos una nueva era, en la que trabajar y liderar al margen de la IA será pronto simplemente inviable. No se trata de adaptarse, se trata de reinventarse. El nuevo enfoque AI First será en este 2026 el paradigma los líderes de mayor relevancia.